JUSTICIA QUE NO TROPIEZA: LA DIGNIDAD EMPIEZA EN EL PELDAÑO

 JUSTICIA QUE NO TROPIEZA: LA DIGNIDAD EMPIEZA EN EL PELDAÑO


“El aprendiz”  


“El hombre que oculta su pasado se niega a sí mismo”. (Fausto García) 


JUSTICIA QUE NO TROPIEZA: LA DIGNIDAD EMPIEZA EN EL PELDAÑO

La Justicia no es un concepto abstracto que habita solo en los códigos; la Justicia se camina, se sube y se siente en los pies. El pasado 25 de noviembre, en la Jurisdicción Inmobiliaria (Tierra) de San Francisco de Macorís, fui testigo de una realidad que golpea la dignidad del usuario: una ciudadana estuvo a punto de fracturarse debido al avanzado deterioro de las escaleras.

Aquel día, mi indignación no buscaba culpables, sino soluciones. Estuve dispuesto a comprar yo mismo el cemento blanco para sellar esas grietas que, más que estéticas, eran trampas para el ciudadano. Sin embargo, decidí poner a prueba los canales de comunicación del Poder Judicial, contactando a la periodista Karen Jiménez.

¿Qué Justicia ofrecemos si el camino hacia ella es peligroso? Este relato no es una simple queja de mantenimiento; es un llamado de atención a la institución y un mensaje de esperanza para el usuario. Para quienes llevamos más de 40 años escribiendo en este diario y décadas vistiendo la toga y el birrete, las instituciones judiciales no son edificios ajenos: son nuestra casa. Y en nuestra casa, el invitado de honor es el ciudadano común, ese "hijo de machepa" que acude al tribunal buscando amparo y no debería salir de allí con una lesión física.

La Justicia que no cuida su patrimonio público, descuida indirectamente a quien lo utiliza. Un escalón roto es una metáfora de una gestión que se desentiende de lo humano. Por eso, la pronta respuesta del equipo de infraestructura y la coordinación del Juez de SFM, tras mi alerta, no es solo un logro de albañilería; es un acto de Justicia Preventiva.

El Ciudadano como Custodio. Hoy, 4 de marzo de 2026, recibo con satisfacción las imágenes de las escaleras reparadas. Es una victoria de la micro-gestión y del civismo. Pero el mensaje de fondo es para la cúpula y para la base del Poder Judicial: La verdadera reforma de la Justicia no solo ocurre en las sentencias de alta corte, sino en la seguridad y el respeto que siente el usuario al entrar a un edificio público.

Seguiré señalando, criticando y reconociendo desde estas líneas de La Información, porque mi compromiso con una mejor Justicia —una que se imparta sin distinción y que proteja al olvidado— sigue intacto mientras mantenga la fe en que un mensaje a tiempo y un par de libras de voluntad pueden evitar que el ciudadano tropiece en su búsqueda de derecho. faustogarcia2003@yahoo.com

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